Sunday, April 14, 2013

Reality, once again.

Increíblemente, esta noche he vuelto a soñar contigo después de tanto tiempo. Verdaderamente me ha pillado de improvisto, hasta yo misma me he sorprendido, hace mucho que no te paseas por mis pensamientos y de pronto, como solo tú sabes hacerlo, apareces de nuevo de la nada. El sueño era tan real y a la vez tan irreal e imposible. El lugar y la situación eran totalmente absurdos, pero tu cara era tan real, tu gesto, eras tan... tú. Me acercaba, te tocaba y no había duda, eras tú otra jodida vez y de nuevo el corazón se me encogió como no se me había encogido desde que decidí que ya no me importabas. Y entonces, estiré la mano y te toqué una vez más, mientras me soltabas una tontería de esas sin sentido que acostumbras a soltar para hacerme rabiar y te reías, esperando mi manotazo y algún insulto, como de costumbre, pero yo solo te miraba tristemente y tu cara derrepente se convirtió en un gran signo de interrogación, después te acercabas, como te has acercado tantas veces y me mirabas como nunca me has mirado, y fue justo cuando caí en la cuenta de que eras solo un sueño más, aunque eso no fuera motivo suficiente para provocar mis ganas de hacer que terminara. Al abrir los ojos esta mañana, todo era demasiado confuso, pero entre vuelta y vuelta al café caliente, que me estaba naueseando, el dolor irremediable de cabeza tras una larga noche de tragos de ron de garrafón y el insoportable dolor de pies, me recordaron que eso solo había sido un sueño sin importancia alguna, que vivimos vidas totalmente paralelas desde hace mucho tiempo, que tú y yo hace mucho que no tenemos nada que ver el uno con el otro. Le dí un trago al café humeante y descrucé los pies de encima de la silla para dejarlos tocar el suelo. La cafeína y su increíble poder para ponerte los pies sobre la tierra.

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