Sunday, March 10, 2013

Dear fifteen-year-old me.

Querida Alba,

 Hacía tiempo que quería contarte cómo me van las cosas, pero siempre esperaba a reunir la suficiente experiencia como para que puedas aprender algo de todas las azañas que he vivido, y de todas los cientos de miles de errores que hemos cometido y seguiremos cometiendo con forme siga pasando el tiempo.
 Se que ahora mismo eres solo una quinceañera que cree que puede comerse el mundo, rebosante de amor para dar, y ansiosa por recibirlo. Se que de vez en cuando, hay veces en las que aún duermes con tu pequeño osito de peluche sin nombr y que le cuentas tus problemas de vez en cuando, porque él jamás te juzgará, y que hay veces en las que cuando te duermes más tarde de lo normal y te pierdes en la oscuridad, te entra un miedo atroz al estar rodeada de tanto silencio. Sé que aún esperas esa perfecta historia de amor , de esas que lees en los libros y que sueñas con un precioso vestido blanco, con una larga cola; se que nada más levantarte necesitas ese beso en la frente de tu padre. También se que ignoras lo mucho que van a cambiar las cosas para tí, y  que esa prisa que tienes por crecer, esa que hace que te estrelles continuamente, será la misma de la que te arrepentirás tremendamente a medida que pasen los meses y los años y  veas como tu vida se va complicando poco a poco y que todo coge una velocidad increíble que hace que pierdas el timón de todo, hasta que sin darte cuenta, un día te encuentras buscando a ese pequeño osito al que después de tantos años de entrañable amistad nunca le pusiste nombre, y finalmente lo encuentras debajo de la cama, cogiendo polvo detrás de unos sucios deportivos que hacía siglos que buscabas.
  Podría pasarme horas contándote qué errores vamos a cometer, y qué tienes que hacer para no meter la pata contínuamente. Podría contarte qué es lo que cambiarias de tus quince a los diecisiete, y podría avisarte de todo el daño que le vas a causar y lo mucho que defraudarás a mucha gente, incluyéndote a ti misma, y más aún, podría prevenirte de todo el daño que vas a  recibir tú, podría corregirte y así llegar a un presente en el que quizás todo fuera más fácil. Podría decirte lo mucho que te van a necesitar en casa este verano, y lo poco que vas a estar allí para ayudar, podría decirte el tiempo que invertirás en una persona que va a destrozarte tanto por dentro, como por fuera, que destruirá tus sueños y manchará y rasgará ese grandioso vestido blanco, y simplemente te dejará uno negro, corto y ceñido, junto con un par de tacones rojos de quince centímetros, con los que intentarás buscar cinco minutos de felicidad en una discoteca llena de humo, con un evidente sobreesfuerzo de parecer más madura y descuidada; más irrompible. Podría decirte las horas que te pasaras en el baño, dando vueltas, llorando y gritándote a ti misma, odiando cada milimetro de ti y preguntándote donde coño está esa Alba que se pasaba horas en el baño, maquillándose a escondidas y cantando a todo volúmen alguna canción hortera, desentonando cada segundo de la canción. Podría avisarte del mayor palo de todos, el gran chasco de tu vida y lo que cambiará tanto todo, porque tú misma te darás cuenta de que ese beso en la frente andaba envenenado, y que no solo dejarás de necesitarlo, sino que solo podrás sentir aversión hacia él. Pero no quiero, porque a pesar de todos mis errores, a pesar de todos los cabezazos contra la pared que nos hemos pegado y todos los malos tragos de tequila barato, estoy orgullosa de quien serás, y de en quien te convertirás, Todo se podría mejorar, claro, pero entonces no serías tú, pequeña Alba y ser tú no está tan malo como piensas, porque con el tiempo te darás cuenta de que todo lo que hiciste, lo hiciste porque querías y que en realidad no cambiarías absolutamente nada, solo quizás el no haber sido niña más tiempo, el haber tenido que crecer tan rápido.

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