Saturday, August 18, 2012

I'll be alright, just not tonight.

Sinceramente estoy perdida, absolutamente perdida, como si me hubieran soltado en mitad de un enorme bosque y allá donde mire siempre veo árboles y más árboles y me están empezando a marear. Cuando intento aclarar un poco la vista, descubro un sendero, y parece mi salvación, pero justo cuando voy a emprender mi camino por él, miro un poco más hacia el lado y veo otro sendero y con forme me giro un poco más veo otro. Tres caminos, y algo dentro de mí sabe que solo uno es el adecuado, pero no sé cual y eso me marea aún más. Sé qué es lo que quiero, claro que lo sé,  pero creo que eso ya no es una opción, mi opción ahora es elegir un sendero, que me lleve a algún lado, porque sinceramente no tengo más fuerzas para seguir equivocándome. Me siento en la arena y entierro los pies y las manos en ella e inspiro el olor a sal que inmediatamente me abre los pulmones y cierro los ojos, visualizándole una vez más y perdiéndome en los recuerdos. ¿Sabéis? Podría dibujar su perfil con los ojos cerrados, desde el nacimiento del pelo, pasando por la frente, llegando a su nariz recta que se une con el labio superior suavemente, levantándolo y despegándolo del inferior, dándole un toque chulesco y hasta llegar a su barbilla. Me encanta su perfil, no os lo he dicho nunca, pero me encanta. No se me olvidará la silueta de su perfil, frente al mar, dubitativo, incluso triste; no, no era exactamente eso, era como resignación y como si estuviera tremendamente perdido en sus pensamientos, como si tuviera una imagen en mente; tampoco se me olvidará lo que pensé en ese mismo instante, mientras contemplaba como se perdia en el horizonte y, tampoco olvidaré lo que me costó impedir que me convirtiera en un mar de lágrimas. No habrá nadie como él, nunca encontraré a nadie como él, eso es lo que siempre me ha hecho un enorme hueco en el estómago, eso es lo que me aterroriza. En ese mismo instante hubiera matado por abrazarle, simplemente abrazarle y agarrarme con todas mis fuerzas a él, pero no podía, no pude, no puedo y nunca más podré. Ya no puedo hacer eso, ya no soy nadie para hacerlo. Por mucho que hubiera matado por abrazarle, tuve miedo, de hecho estuve toda la noche casi inmóvil, con miedo a que un gesto de más, un acercamiento de más pudiera arruinar ese momento que sabía que nunca más se repetiría. Abro los ojos y miro el mar, parece tinta, tinta negra bajo el cielo nocturno, y está en perfecta calma. Aún así sigue pareciéndome igual de majestuoso. No paro de pensar en todas las cosas que podríamos haber hecho juntos, no paro de pensar en qué hubiera pasado si todo hubiera salido bien, en si me quiso de la misma forma que yo le quise a él y si de vez en cuando me dedica algo de su tiempo. Levanto la vista del mar, y veo una gran luna redonda y sonrío, soltando una pequeña carcajada. Rescato mi mano de entre la arena y alzo mi pulgar, cubriendo la luna. Por un momento me siento la persona más estúpida del mundo, pero solo dura un segundo, luego solamente me siento sola y vacía. Finalmente bajo el pulgar y miro la luna llena, y aún sabiendo que nunca será más grande que mi pulgar, no puedo evitar preguntarme que quizás me haga falta el tuyo para poder cubrirla del todo.

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