Tuesday, July 17, 2012

Y una vez más lo pido a gritos

"Do you want to hear a secret?" He whispered into my ear. The touch of his breath made me shiver, lightly, just enough so that he didn´t notice. He had absolutely no idea of how every move of his made me feel, how something so insignificant as the touch of his hand briefly against mine could set me off in ways that even I didn't understand completly, but I didn't want him to know, I didn't want to give myself away so easily, I wanted to seem tougher, independent, that had been my image so far, and I wasn't about to change it.
"When have I not?" I replied nonchalantly, almost playfully, but inside I was expectant.
"I'm afraid of the future, you know, people change, things change, and now that I've met you, I've realised I don't want things to change. With other girls it's been different, I'd always get tired of them, bored, but this time, this time's different I don't want to lose you and I'm convinced that if one day this ends, you would be the one to end it, beacuase I don't see myself ever wanting this to end, I just don't see that happening." The torrent of words flew into my ears, and were slowly absorbed by my brain, understanding every single word he'd said. I was simply speachless, I couldn't even blink.
I finish retouching the red lipstick and smile at the memory of it. So many things have changed, so many things have happened since then. I take a look at my reflexion on the mirror, it stares back at me, with a sad smile on her face, eyes twinkling. She looks beautiful, I look beautiful. I turn myself and open the door, mischivious smile on my face, I'm  ready to start my night.

Monday, July 16, 2012

Nothing lasts forever.

Me estremezco con el frío que abruptamente se apodera de mis huesos, y eso que simplemente es una ligera brisa veraniega, pero aún así, no puedo evitarlo, me estremezco y me encojo, abrazándome a mi misma, apoyando la barbilla sobre mis rodillas. Justo en ese preciso instante, a las cuatro de la mañana, sentada en la repisa de mi balcón, con un cigarrillo en una mano me surge una pregunta que llevaba meses rondando mi cabeza, ¿quién decide qué es el amor, qué es estar enamorado? Es decir, tu sabes cuando algo es grande, porque tienes un sistema de referencia, un metro, que mide la longitud de algo; sabes cuando algo es pesado ya que tienes un sistema que mide su peso, ¿pero en el amor? ¿Cómo se mide realmente la intesidad de ese sentimiento? ¿Quién decide si eso que sientes es amor? ¿Quién establece el sistema de referencia? Puedes estar casi toda una vida pensando que amas a una persona e igual ese no es el sentimiento exacto que sientes hacia ella. Le doy una enorme calada al cigarrillo y obsevo como se va consumiendo, como el humo denso se va apoderando de mi campo visual, al mismo tiempo que se apodera de mis pulmones. Aguanto el humo mientras observo la luna, menguante, un corte perfecto, está preciosa. Quiero retener el humo más tiempo pero ya no aguanto más y simplemente lo dejo escapar entre mis labios, fino, casi transaparente y por sorpresa, me abordan lágrimas que se deslizan silenciosamente por mis mejillas, al darme cuenta una vez más de que por mucho que quieras retener algo, siempre llega el momento en el que lo tienes que dejar marchar y de nuevo me di cuenta de que lo que un día dijeron de que "el tiempo pasa, el café se enfría, el humo se disipa y la gente cambia" es cada día más cierto. El cigarro se me consume entre los dedos, y lo termino de apagar en la repisa del balcón, y justo antes de bajarme, admiro la luna una vez más mientras me seco los ojos y no puedo evitar que en mi mente se formulase una pregunta, una cuyas letras danzan de un lado a otro. ¿Dónde quedaron esos dos niños dispuestos a romper las reglas para estar juntos?, porque creí verlos entre el humo de mi cigarrillo, y por un momento creí que quizás, quizás...Bueno eso no importa, como dije antes, el humo se disipa y esos dos niños fueron desapareciendo, de la mano, a medida que lo hacía el humo.

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