Monday, September 26, 2011

It wasn't a mistake.

Tengo una mala noticia, no fue de casualidad, yo quería que nos pasara y tú, lo dejaste pasar no quiero que me perdones y no me pidas perdón, no me niegues que me buscaste y nada, nada de esto, nada de esto fue un error. Los errores no se eligen para bien o para mal, no fallé cuando viniste, y tú, y tú, no quisiste fallar.

-Coti.

Thursday, September 15, 2011

Where is the lust?


Llevo un tiempo sin poder escribir, sin poder escribir nada. Me siento delante de mi ordenador, abro la pantalla, empiezo pero no me salen las palabras. Es como un vacío, un vacío que no sé llenar. Intento pensar en qué es lo que me preocupa, en qué es lo que me hace feliz, pero las palabras simplemente no fluyen como antes, escribo y no me gusta el resultado.  Tal vez es que ya he escrito sobre todos los temas posibles, o tal vez algunas situaciones me superen hasta llegar al punto de saturarme, ¿estaré llegando a mi tope? ¿A mi fin? Escribir siempre me sirvió para desahogarme, para expresarme mejor; a mostrar mis sentimientos, sin miedos, sin fronteras. Soy yo misma y mi ordenador, nada más, nada me impide decir todo lo que quiera, no tengo por qué medir mis palabras, todo fluye. Tengo miedo, miedo a que esto se acabe a que llegue el día en el que no tenga nada que escribir, más bien, que llegue el día en el que tenga mucho que escribir pero no tenga palabras para hacerlo. 

Can you get back your innocence?

Quiero volver a ser esa niña. Esa niña inocente que no sabía nada del mundo, esa niña que se pasaba horas dibujando en su cuarto, que se leía los libros en lo que tarda uno en comerse una bolsa de pipas. Quiero volver a ser esa niña que se pasaba el día soñando en la perfecta historia de amor, con el perfecto príncipe azul que la sacara de toda esta pesadilla. Esa niña que por las noches no se separaba de sus ositos de peluche y la que dormía con la ventana abierta por si por alguna casualidad el chico de sus sueños entraba en plena noche y se la llevaba de allí. Esa niña que nunca se separaba de su madre, esa niña que cada vez que la llevaban al cine era la niña más feliz del mundo. La niña cuya única preocupación era llevar los deberes hechos a clase o si el chico que le gustaba la miraba o le hablaba en clase. Esa niña soñaba con cosas grandes, su imaginación no tenía límite, soñaba con muchas cosas pero la principal era, salir de aquí, no le importaba dejarlo todo y marcharse, no buscaba ataduras, nunca tuvo mejores amigas, ni si quiera un grupo de amigas, todo por miedo a querer quedarse. ¿Qué le pasó a esa niña? ¿Dónde está? Aquí no queda ni rastro de ella, me miro al espejo y no hay nada que afirme que esa niña existiera. Todos sabemos lo que le pasó, creció, se estampó con la realidad de morros, se dio cuenta que los príncipes azules no entran por tu ventana en plena noche, y que las historias de amor no son bonitas, aprendió a base de golpes a no fiarse, ni querer a nadie, dejó los libros porque cuando terminaba de leer una historia se daba cuenta de cómo era su vida y se entristecía más, empezó a encerrarse en su habitación porque su madre ya no la podía proteger de las cosas que le hacían daño y poco a poco fue distanciándose de sus padres, por no querer pagar con ellos toda la rabia que llevaba dentro. Todos sus sueños, sus planes de futuro se vieron afectados por el factor realidad y vio que eran eso, solo sueños que nunca será capaz de cumplir y simplemente dejó de soñar hasta aprender a conformarse con lo que la vida trajese. Y ahora solo me queda recordar a esa niña con añoranza, porque nunca volverá.

Sunday, September 4, 2011

One second.

En un segundo todo puede cambiar, en un segundo todo tu mundo puede acabar en millones de pedacitos pequeños, y lo peor es que eres tú misma la que va troceando lentamente cada parte de tu vida, eres tú misma la que tira las piedras contra tu propio tejado. No hay mayor enemigo que uno mismo, somos tan impredecibles, somos tan débiles, tan sumamente imperfectos, que en cualquier momento nos podemos traicionar, en cualquier momento las piezas que forman el puzzle que compone nuestra vida desaparecen y lo peor es que las estás escondiendo tú. No, no se puede dar marcha atrás, no se puede cambiar algo que ha pasado, eso forma parte de nuestra vida, de nuestra historia, nos guste o no. Sin embargo se puede rectificar, se puede mirar atrás y no estar conforme con tus actos, se puede pedir una segunda oportunidad, porque nadie está libre de pecado y el que lo esté que lance la primera piedra. Tendemos a hablar antes de pensar, a actuar antes de reflexionar lo cual muchas veces nos suele inducir a error; tendemos a dar las cosas por sentado y hasta que no sientes que las estas perdiendo no te das cuenta de lo insignificante que queda todo sin ellas. Si, las personas nos equivocamos, y si, forma parte de nuestra vida nos guste o no, de los errores se aprende,  y yo he aprendido que sin ti no puedo vivir, que si no es tu voz la que escucho al otro lado del teléfono no me merece la pena cogerlo, que quiero pasar los días y las noches contigo, porque tú consigues hacer algo que no consigue nadie más, consigues hacerme feliz.

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